El Tarot Terapéutico

A principios del siglo XX, el reconocimiento de la importancia de la salud psíquica de los individuos alcanzó su más amplio desarrollo cuando el padre de la psiquiatría moderna, Carl Jung, reconoció la validez del tarot como herramienta de exploración del inconsciente en el diagnóstico y el tratamiento psicoterapéutico.

El origen del Tarot es difuso y discutido pero, como lo conocemos hoy, nació hacia el siglo XV. Estuvo ligado a la astrología y la alquimia cuando la astronomía, la astrología, la química, las matemáticas y la física no eran ciencias separadas. Apareció como un juego de tablillas, papiros o cueros pintados con imágenes que ayudan a entender las circunstancias y el futuro de las personas. Por entonces era una actividad elitista de la nobleza, la burguesía y la corte. Los soberanos consultaban a sus astrólogos para que les descifraran el Tarot antes de tomar decisiones personales y políticas como iniciar batallas, negociaciones con otros reinos o disponer bodas y alianzas.

Durante siglos se consideró que el Tarot era parte del ocultismo, la adivinación y la hechicería…todas actividades contrarias a la fe: los seres humanos debían seguir los designios divinos sin intervenir en ellos. Pero los tiempos han cambiado y actualmente el Tarot se utiliza como una forma de trabajar con las personas en sus procesos más íntimos de toma de conciencia y de apoyo personal en terapias psicológicas.

El Presente Continuo en la Baraja del Tarot

En el Tarot Terapéutico hay un trabajo fresco y renovado de sanación y comprensión del inconsciente a través del "juego" de La Baraja del Tarot, que nos habla a través de un mensaje simbólico.

El propósito más importante del Tarot Terapéutico es avanzar en la mejora física y psíquica de las personas. Hay un despertar del estado de alerta personal, aprendemos a usar las nuestras herramientas personales para revisar la fuerza del inconsciente.

El trabajo con el Presente Continuo en el Tarot Terapéutico, analiza la situación de la persona en su presente en movimiento, o sea un espacio temporal donde están vigentes los elementos de su pasado residual y los elementos del presente que están marcando la alineación y configuración de su futuro.

El "futuro" que nos muestra el lenguaje simbólico del tarot, no es estático, se reconstruye continuamente, pero ¡atención! hay que mirarlo, nuestro presente continuo debe ser analizado para evitar las inercias negativas y en este trabajo el tarot, se transforma en una valiosa herramienta para tu evolución y cambio.